WELCOME TO MORTUARY

I . HISTORIA.


Base de Datos:

(❛🂽.) Nombre: Svetlana Ackerman.
(❛🂽.) Alias anterior: Yserra.
(❛🂽.) Especie: Hada, ex miembro de la corte del invierno.
(❛🂽.) Ocupación: Asistente en el Glory and Heaven's Mortuary.


En la helada majestuosidad de la Corte de Invierno, donde los susurros son más afilados que el hielo y las intrigas se esconden tras máscaras de elegancia, Yserra supo destacar desde muy joven. Su mente era un arma: perspicaz, incisiva y hambrienta de conocimiento. Pero su verdadero distintivo fue la obsesión. Mientras otros se deleitaban con los juegos políticos de la Corte, Yserra buscaba comprender lo que nadie se atrevía a mirar de frente: los secretos de la vida y de la muerte.Allí, en los pasillos de mármol congelado, nació su historia con Caereth. Un hada de linaje ilustre, altivo y tan ambicioso como ella. La atracción entre ambos fue inevitable: dos astros brillantes que, al colisionar, generaron una tormenta. Su unión no era amor en el sentido puro; era un pacto disfrazado de deseo, una danza de poder y ambición. En sus encuentros compartían caricias y secretos, sangre y conjuros, siempre con un ojo puesto en el otro, midiendo hasta dónde llegaba la confianza y dónde empezaba la traición.Sus rituales eran legendarios, aunque pocos conocían realmente la magnitud de lo que hacían. A medianoche, en criptas olvidadas bajo la Corte, recitaban fórmulas prohibidas y manipulaban restos de criaturas antiguas. Yserra experimentaba con la fragilidad de los mortales, buscando la esencia que unía carne y espíritu. Caereth, por su parte, pretendía controlar el fuego helado de la Corte para inmortalizar su nombre en las crónicas. Unidos eran brillantes, pero envidiados, temidos, vigilados.La primera grieta apareció cuando Yserra avanzó demasiado rápido. Sus experimentos comenzaron a dar frutos: lograba retener fragmentos de vitalidad, jugar con el calor de la sangre incluso después de la muerte. Lo que para ella era un triunfo, para Caereth fue un recordatorio insoportable de que quizá él siempre sería la sombra. La admiración se tornó en recelo, el deseo en veneno.Fue él quien finalmente la entregó. Con una sonrisa pulida y el veneno de la envidia en la lengua, expuso ante los líderes de la Corte uno de sus rituales. La acusó de traición, de romper las leyes sagradas del invierno. Yserra comprendió demasiado tarde que la cama compartida con él había sido también un campo de batalla.El juicio fue público, cruel, implacable. La Corte exigió sumisión, arrepentimiento, silencio. Pero Yserra no se inclinó. Con una soberbia gélida, se volvió hacia Caereth y, ante la mirada de todos, lo congeló vivo, sellando en hielo su cuerpo y su traición. Fue un acto de furia, sí, pero también de advertencia: prefería la expulsión antes que doblar la rodilla.Su exilio fue inmediato. La Corte la despojó de su nombre y la arrojó al mundo de los mortales. Yserra se convirtió en un recuerdo prohibido, un susurro entre hadas: la ambiciosa que tocó demasiado cerca los secretos de la muerte.En Withergate, la ciudad donde las sombras respiran, renació bajo un nuevo nombre: Svetlana. Su belleza etérea se disfrazó de nobleza humana; su sonrisa, de obediencia. Adoptó el papel de nieta devota de unos ancianos dueños de la funeraria local, un lugar que la cubría de una pátina de normalidad. Allí aprendió el arte de la discreción: agendar servicios fúnebres, atender a dolientes con manos suaves, ocultar bajo flores y velas la verdadera naturaleza de su trabajo.Pero la funeraria no era solo fachada. En las entrañas de la morgue, Svetlana volvió a ser Yserra. Allí retomó sus experimentos: recolectaba órganos con una delicadeza casi amorosa, extraía vitalidad en fragmentos invisibles, traficaba con la materia más codiciada por criaturas sobrenaturales. Cada cadáver era un libro abierto; cada autopsia, una lección. Y en las noches más silenciosas, la morgue se transformaba en su templo, un santuario helado donde perfeccionaba los rituales que una vez la condenaron.En el brillo de sus ojos, bajo la máscara de inocencia, aún arde la misma ambición:
convertir la muerte en un recurso, un arma y, finalmente, un reino propio. Porque si alguna vez la Corte de Invierno le arrebató su nombre, Svetlana planea escribir uno nuevo, forjado en sangre, huesos y hielo.

iI. PODERES/HABILIDADES.


— ㅤㅤㅤㅤMetamorfosis.
Como toda hada, Svetlana es dueña de un rostro mutable: puede disfrazarse entre humanos, alterar pequeños detalles de su fisonomía o dejarse ver con el fulgor etéreo propio de los fae. Su apariencia no es solo un truco, sino un arma; su belleza sobrenatural atrae a quienes la miran, inspirando confianza, deseo o incluso sumisión.
— ㅤㅤㅤㅤLevitación y aura invernal.
Ligera justo un copo de nieve, puede elevarse del suelo. A su paso, el aire se impregna de un frío latente. A su vez puede envolver un espacio en un silencio absoluto, sofocando palabras y gritos como si la muerte misma cubriera el lugar.
— ㅤㅤㅤㅤTelepatía.
Entre hadas, su telepatía le permite comunicarse sin palabras, dejando escapar fragmentos de pensamientos que resultan imposibles de ignorar. Aunque no puede mentir, manipula la verdad con la precisión de un bisturí. Cada frase suya parece un acertijo, una promesa o una advertencia.
— ㅤㅤㅤㅤToque de hielo y desgaste Vital.
Sus manos arrastran consigo la esencia de la Corte de Invierno: un contacto prolongado puede congelar objetos, entumecer carne o robar vitalidad lentamente. Puede considerarse como un poder discreto, aunque ciertamente es devastador para aquellos quienes sienten la lentitud de la sangre enfriándose bajo la piel.
— ㅤㅤㅤㅤAfinidad con los restos mortales.
La muerte no le es ajena; al contrario, la escucha. Al tocar un cadáver percibe destellos de las últimas emociones, memorias fragmentadas, ecos del miedo o la resignación. Cada cuerpo es un libro abierto y ella sabe leer sus páginas más turbias.
— ㅤㅤㅤㅤRituales de fragmentación.
En la morgue, donde se siente más cercana a su verdadera esencia, perfecciona rituales con órganos, sangre y huesos. De cada experimento extrae partículas invisibles de vitalidad, acumulándolas como si fueran perlas oscuras. Estos fragmentos alimentan su magia inestable y acrecientan su propósito: dominar los secretos de la muerte hasta erigirse como su dueña absoluta.
(❛🂽.) Limitaciones y debilidadesSu magia es inestable fuera del Reino; los rituales pueden salir mal o agotarla en exceso.El hierro y el acero le causan heridas graves que tardan en sanar.Aunque no envejece, puede morir como cualquier otro ser si recibe suficiente daño.Incapaz de mentir directamente, pero experta en distorsionar verdades y ocultar información.

iIi. HEADCANONS.


— ㅤㅤㅤㅤAunque juega el papel de “nieta obediente” de los dueños de la funeraria, por ahora, no ha llegado a sentir un verdadero afecto por ellos. Más bien los percibe como un escudo conveniente para su tapadera. Sin embargo, se divierte con lo fácil que fue ganarse su confianza. Lo cierto, es que ella los protege más que sus propios secretos, jamás lo admitirá.— ㅤㅤㅤㅤLo único que ama de las creaciones de los humanos es la tecnología y la estupidez del tiktok.— ㅤㅤㅤㅤSu obsesión con la muerte no la convierte en alguien fría por completo: siente una fascinación estética por los rituales fúnebres, las flores marchitas, los velos negros y el simbolismo alrededor del luto. Le gusta coleccionar pequeños objetos de los velorios.— ㅤㅤㅤㅤA menudo pasa horas en la biblioteca, no tanto por los visitantes, sino porque sabe que los libros antiguos pueden guardar fragmentos de conocimiento que los mortales olvidaron. Su sección favorita son los tratados de medicina y anatomía.— ㅤㅤㅤㅤFinge empatía con los dolientes, con sonrisas suaves y palabras dulces; en realidad, estudia cada gesto, cada mirada, como si midiera cuánto poder puede arrancarles en su momento de mayor vulnerabilidad.— ㅤㅤㅤㅤLa traición de Caereth aún la persigue en sueños: a veces lo recuerda como amante, a veces como enemigo. Otras veces despierta con la sensación de que su hielo aún conserva su rostro intacto.— ㅤㅤㅤㅤCuando usa sus poderes de silencio absoluto, disfruta de observar el pánico en quienes descubren que no pueden ni gritar. Para ella es como devolverle a los vivos un pedazo de la muerte.— ㅤㅤㅤㅤSiente una atracción malsana por los cementerios al amanecer, cuando el aire frío y el rocío cubren las lápidas. Para Svetlana, ese es el momento en que la ciudad entera parece pertenecerle.— ㅤㅤㅤㅤLe incomoda profundamente que la llamen “humana”. Aunque viva disfrazada entre ellos, nunca se perdona haber caído tan bajo como para mezclarse con mortales.— ㅤㅤㅤㅤTiene un hábito extraño: nunca tira las cartas, flores o recuerdos que dejan los vivos a los difuntos. Los guarda en cajas, convencida de que esas emociones pegadas al objeto pueden ser útiles en sus experimentos.— ㅤㅤㅤㅤAunque oculta sus verdaderas ambiciones, Svetlana mantiene el pacto tácito que las hadas tienen con los demonios. Se muestra como colaboradora dócil, pero en realidad aprovecha cada acercamiento para infiltrarse en sus círculos de poder.— ㅤㅤㅤㅤComprende que su supervivencia depende de mantener un equilibrio en la ciudad. Aunque no lo muestre, vigila que la naturaleza —los cementerios, las flores, incluso el aire helado o la muerte— no se corrompa más allá de lo que ella pueda controlar.— ㅤㅤㅤㅤSabe que ningún demonio ni criatura sensata confiaría plenamente en un hada, y eso le divierte. Le encanta caminar entre sonrisas falsas y sospechas, porque ahí es donde se siente más en control: en un terreno donde todos saben que nadie es digno de confianza.